martes, 23 de agosto de 2011

Rest in Peace

Ya lo dije en su día en una de estas hostias que reparto
autoproclamado ministro de la poesía,
si se la puede llamar así.

Me entiendo mejor con mis perros que con muchas personas,
le repetía ayer a un colega tomando southern en una terraza.

"Eso no está bien" - me decía mi colega.
"Lo que no está bien es que las personas no tengan la altura moral de los perros" - replicaba yo.

Y efectivamente pocas tan nobles como Lucky, pocas tan valientes como el Duque, tan atentas y cariñosas como Bob. Pocas tan buenas y elegantes, tan fuertes y sensibles como Buster, que en paz descanse.

Ya lo escupí en un verso, hace tiempo, si es que eso puede considerarse un verso.
La muerte es una puta, y quiere joderte.


jueves, 18 de agosto de 2011

matando el tiempo

- ¿qué haces tio?
- aquí, matando el tiempo.
- ¿y no será al revés?

miércoles, 17 de agosto de 2011

Resígnate


Indignaos, reza el título del libro que está causando furor.
La gente ha tomado las plazas.
Del Norte de África saltó la chispa al Sur de Europa,
y ahora ha prendido Inglaterra.

Indignados, se hacen llamar a sí mismos,
culpan al sistema de todo
y sobre todo
a los políticos.

Indígnate, amigo,
si estás dispuesto a contribuir al descontento,
pero si aceptas un consejo,
si realmente quieres que algo cambie,

resígnate.

martes, 16 de agosto de 2011

Viaje al centro de la tierra


Puede resultar extraño que para viajar al centro de la tierra
primero haya que ascender a lo alto de una montaña,
pero esta ruta no se guía por la lógica,
ni hay mapas de carretera que lleven allá.

Es preferible ascender en noches de luna llena,
porque cuando el sol caiga y las luces se apaguen
sólo la luz de la luna alumbrará nuestra senda
que es larga y sinuosa.

Una vez en la cima, un mantra inicia un ritual sagrado,
celebración cósmica que abre las puertas del mundo,
túnel por el que nos deslizamos ladera abajo,
hasta caer fuera de nosotros mismos.

Y cuando hemos abandonado definitivamente la materia
y el espíritu se eleva y se adentra en la esencia misma de las cosas,
nos damos cuenta de que era todo una mentira, y la Verdad
está escrita desde el principio de los tiempos, por los siglos de los siglos.

miércoles, 3 de agosto de 2011

LA DINAMO

Empieza a dar pedaladas,
pon la bicleta en marcha,
y mira como la fuerza motriz
hace que una luz se encienda.

Mientras mantengas el ritmo,
mientras no te detengas,
la corriente que tus piernas generan
iluminará tu senda.

viernes, 29 de julio de 2011

Pies cansados

Arrastrando los pies por el asfalto,
se deja llevar acera adelante
por masas informes de gente
que le empujan al desastre.

El rebaño se detiene al pie de un semáforo
y da un respiro a nuestro amigo
que toma aire y es llevado
de nuevo cuando la luz se pone verde.

Llegados al punto donde confluyen los caminos
el personal se dispersa y él queda sólo
en mitad de la plaza desierta,
con la vista cansada y perdida la mirada.

Se echa entonces en un banco
y se cubre con unos cartones que encuentra
a su desgarbado paso y cierra los ojos
e intenta conciliar el sueño.

Pero la marabunta no tarda en volver
esta vez coreando su nombre,
sacan a nuestro hombre de su lecho improvisado
y a hombros lo llevan por las calles.

Las mujeres se asoman a los balcones
y le tiran flores y sujetadores
y le lanzan besos
y le cantan canciones.

Él desconcertado
rompe a llorar
(de alegría)
y se hace el silencio.

Al principio su llanto
parece conmover al gentío
que ensayan sollozos
y hacen amagos de estar tristes.

Pero de pronto,
alguien como poseido,
lanza un grito del demonio
que dice "crucifícalo".

Entonces, los exaltados
estallan en un alboroto exterminador
que no cesará hasta saciar
sus ganas de sangre.

Con una cuerda
atan al tipo a una farola
y lo dejan allí expuesto
hasta que cae la tarde.

Cuando la luz de la farola
se enciende, el hombre fatigado
tiene hambre y pide algo de comer
y los congregados le arrojan a la cara albondigas de carne.

Con las campanadas todos se marchan
y el hombre queda allí colgado en la farola
al pie de la calzada por la que ya no podía
sino arrastrar sus pies cansados.

Por la noche se dice
que alguien lo desató
y lo llevó a su casa
y por la mañana ya no estaba.

martes, 26 de julio de 2011

el viejo motor de un carro de finales de los sesenta

Lleva ahí aparcado quince años
desde que el hijo mayor de Alfredo
se marchara a la guerra,
de la que no volvió nunca.

No tiene mal aspecto por fuera
aunque necesite una mano de pintura
y unas llantas brillantes,
lo que de veras le hace falta
es una tapicería nueva.

Dentro huele a polvo,
a cerrado, a viejo
abandonado.

Pero al girar la llave
y accionar el contacto,
el viejo motor se pone en marcha
con un inconfundible sonido
a maquinaria en forma,
un rugido propio del rey de la selva,
que ya lo quisieran para sí
esos pequeños animalitos esmaltados
que hoy corren por el asfalto.